
- Dave Grohl se dio a conocer como batería de Nirvana antes de convertirse en cantante y guitarrista al frente de los Foo Fighters.
- En el primer álbum de los Foo Fighters (1995), toca todos los instrumentos y firma la totalidad de las canciones.
- Batería, guitarra, bajo, voz: Grohl encarna la versatilidad en su sentido más radical.
- Sus proyectos paralelos (Them Crooked Vultures, Probot, Queens of the Stone Age) confirman un apetito musical insaciable.
Hay músicos que se reconocen por un golpe de batería, otros por un riff. Dave Grohl se reconoce por los dos, y ahí está el problema cuando intentas encasillarlo. De Nirvana a los Foo Fighters, Grohl ha hecho de la versatilidad una seña de identidad, no un argumento de marketing. Repasamos la trayectoria de un multiinstrumentista que convirtió su negativa a elegir en el motor de su carrera.
Desde su habitación hasta la escena punk de Washington
Nacido en 1969 en Ohio, Grohl creció en Springfield, Virginia. Desde muy joven aprendió a tocar la guitarra de forma autodidacta, sin pasar jamás por el solfeo. Luego llegó el clic: al no poder permitirse una batería de verdad, practicaba golpeando cojines y sillas de su cuarto siguiendo los discos de Rush y The Beatles. Método artesanal, resultado demoledor.
De adolescente, se sumergió en la escena punk hardcore de la capital. Pasó por varios grupos locales —Freak Baby, Mission Impossible, Dain Bramage— antes de conseguir el puesto de batería en Scream con tan solo 17 años. Allí forjó su estilo: potente, preciso, implacable. Esa energía de gira sin red ni comodidades se convertiría en su sello personal.
Grohl no lee música. Toca completamente de oído, algo que no le ha impedido ganar unos quince Grammy ni entrar dos veces en el Rock and Roll Hall of Fame: con Nirvana en 2014 y con los Foo Fighters en 2021.
Nirvana: el batería que hizo despegar Nevermind
En 1990, Scream se disuelve. Por recomendación de Buzz Osborne, de los Melvins, Grohl se une a un grupo todavía desconocido de Seattle: Nirvana. Kurt Cobain y Krist Novoselic buscaban un batería capaz de aguantar el tipo. Encontraron a un martillazo andante que se convertiría en el quinto y último batería del grupo: el bueno, el que se queda.
Un año después llega Nevermind (1991), y el mundo cambia para siempre. El grunge arrasa, y detrás de la batería, Grohl impone un golpeo masivo que sirve de columna vertebral a temas como Smells Like Teen Spirit. ¿Escuchas esos breaks? Es dinamita controlada. Por aquel entonces, el gran público solo lo conocía como batería y segunda voz. Sin embargo, llevaba años tocando la guitarra y componiendo por su cuenta.
En 1992 grabó una maqueta en solitario llamada Pocketwatch, bajo el seudónimo «Late!». Todos los instrumentos, todas las voces: él solo. Un ensayo general, en cierto modo, de lo que estaba por venir.
Para trabajar tu golpeo al estilo Grohl sin gastar una fortuna, empieza con un pad de entrenamiento y un par de baquetas. Es exactamente el espíritu con el que él aprendió: pocos medios, mucha repetición. El gesto viene antes que el kit completo.
Foo Fighters: el hombre orquesta pasa al frente
Abril de 1994: la muerte de Kurt Cobain pone fin a Nirvana. Destrozado, Grohl apenas toca un instrumento durante semanas. Luego hace lo que los músicos saben hacer mejor cuando el dolor aprieta: se encierra en el estudio. En pocos días graba una quincena de canciones tocando él mismo la batería, la guitarra, el bajo y la voz. Solo una canción cuenta con un invitado a la guitarra.
Lo que iba a ser un asunto personal se convierte en el primer álbum de los Foo Fighters en 1995. Para no hacerlo un proyecto en solitario, Grohl recluta una banda de verdad: Pat Smear a la guitarra, Nate Mendel al bajo, William Goldsmith a la batería. Él pasa oficialmente al frente, micrófono y guitarra rítmica en mano.
El gesto tiene mucho valor. Imagínalo: eres reconocido mundialmente como uno de los mejores baterías de tu generación y decides dejar las baquetas para cantar y tocar la guitarra. Precisamente esa capacidad de cambiar de rol sin complejos es lo que convierte a Grohl en un caso de manual. Muchos baterías sueñan con pasar al frente sin atreverse nunca a dar el paso. Él lo hizo en la cima de su fama, asumiendo el riesgo de empezar desde cero. Los Foo Fighters encadenarían doce álbumes de estudio y varios Grammy al mejor álbum de rock, convirtiéndose en una de las bandas de rock más grandes del planeta.
Un todoterreno al servicio de los demás
La verdadera marca de un multiinstrumentista es también saber ponerse al servicio del colectivo. Grohl nunca se conformó con su propio grupo. En 2009 fundó Them Crooked Vultures junto a Josh Homme (Queens of the Stone Age) y John Paul Jones, el ex bajista de Led Zeppelin. Volvió a coger las baquetas, como para recordar de dónde viene.
Su discografía de colaboraciones es vertiginosa. Lo encontramos como batería de sesión o como invitado con Queens of the Stone Age, Tenacious D, Nine Inch Nails, The Prodigy, Killing Joke o Slash. Sin olvidar Probot, su proyecto de heavy metal en el que toca, una vez más, la mayor parte de los instrumentos. Algunos datos para medir el alcance del personaje:
- Batería: Nirvana, Scream, Them Crooked Vultures, sesiones varias.
- Guitarra y voz: Foo Fighters, el puesto que ocupa desde hace tres décadas.
- Bajo: en las maquetas y álbumes donde lo toca todo, como el primer Foo Fighters.
- Producción y dirección: desde el documental Sound City hasta los videoclips de su banda.
El secreto de un multiinstrumentista no es dominarlo todo a la perfección, sino entender cómo dialoga cada instrumento con los demás. Un batería que aprende guitarra escribe mejores riffs, porque ya piensa en términos de groove y colocación rítmica.
Por qué Grohl sigue siendo una referencia para los músicos
Más allá de los trofeos y los estadios llenos, lo que engancha de Grohl es la actitud. Encarna una idea simple y profundamente rock’n’roll: no hace falta nacer en un conservatorio para hacer gran música. El oído, el sudor y las ganas suelen ser suficientes para abrir puertas.
Para el músico que empieza, su trayectoria es una invitación a explorar. ¿Tocas la batería pero tienes una melodía rondándote la cabeza? Coge una guitarra. ¿Cantas pero te falta groove? Siéntate a la batería. La frontera entre instrumentos es mucho más porosa de lo que creemos, y Grohl es la prueba viviente.
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El músico que convirtió la libertad en disciplina
Dave Grohl nunca quiso ser el mejor batería ni el mejor guitarrista del mundo. Quiso ser un músico completo, capaz de contar una historia con cualquier instrumento que tuviera delante. Es esa curiosidad, más que la técnica pura, lo que le ha convertido en una figura clave del rock de los últimos treinta años. ¿Y si el próximo paso en tu camino fuera precisamente salir de tu zona de confort y coger un instrumento que nunca has probado?

