
La guitarra eléctrica siempre ha sido el símbolo de la libertad, la virtuosidad y la emoción en bruto. Si las décadas de los 70 y 80 elevaron los solos de guitarra a la categoría de arte (gracias, Hendrix, Gilmour o Van Halen), el periodo 2015-2025 no se queda atrás. En un panorama musical dominado por las producciones electrónicas, varios artistas han devuelto sus letras de nobleza a las seis cuerdas, con solos a la vez técnicos, ingeniosos y emocionantes. Aquí va nuestra selección de los 5 mejores solos de guitarra de la década.
Entre innovación tecnológica, dominio del toque híbrido y vuelta al sonido analógico, los guitarristas exploran territorios sonoros inéditos. Seas amante del blues, del metal o del neo-jazz, esta selección ilustra la riqueza y la diversidad del lenguaje de la guitarra moderna.
1. Polyphia – «Playing God» (2022)
Difícil abrir este ranking sin mencionar a Tim Henson y Scott LePage de Polyphia. Con Playing God, los estadounidenses redefinieron literalmente los códigos del toque guitarrístico moderno. Una mezcla de técnica fingerstyle, fraseo inspirado en el flamenco y producción ultraprecisa, todo ello interpretado con guitarras signature de Ibanez.
El solo final de Tim Henson condensa todo lo que hace grande a la guitarra moderna: fluidez, melodía, dominio del vibrato y un tono de una claridad quirúrgica. Lejos de los excesos de velocidad: aquí cada nota se pesa y respira. La mezcla coloca la guitarra en primer plano, dejando el espacio necesario para que brille cada matiz. Es un solo que fusiona virtuosismo y musicalidad, dos cualidades rara vez equilibradas a este nivel.
Por qué es de culto: porque simboliza por sí solo la generación post-guitar hero: un enfoque estético y técnico, pero siempre musical.
Para sonar a Polyphia: ¡prueba la Ibanez TOD10N-TKF Signature Tim Henson!

Para acercarte al sonido de Tim Henson, combina un compresor transparente, un overdrive muy limpio y una reverb tipo hall bien medida. Un toque de delay digital también ayuda a lograr esa sensación de espacio controlado.
Polyphia ha popularizado una estética donde la guitarra se vuelve casi percusiva, entre slap y melodía. Este solo ilustra la fusión entre tradición y modernidad: un puente entre Paco de Lucía y Steve Vai, pasado por el prisma de la producción 2.0.
2. John Mayer – «I Guess I Just Feel Like» (2019)
John Mayer ya no tiene nada que demostrar. Y aun así, en 2019 firma un solo de una sobriedad y una belleza desarmantes. Aquí no hay shred ni pirotecnia: solo feeling puro. Su solo es una lección de fraseo bluesy, a medio camino entre SRV y Clapton.
Este solo está grabado en un contexto íntimo, casi acústico, donde cada respiración del músico forma parte del discurso. Mayer elige contar una emoción en lugar de exhibir su técnica. Este enfoque minimalista es una auténtica masterclass de control del sonido y del silencio.
Por qué es de culto: porque nos recuerda que un solo de guitarra puede arrancar una lágrima sin superar jamás los 80 bpm.
Para sonar a John Mayer: opta por una PRS Silver Sky, su modelo signature, o una Stratocaster vintage, acompañada de un Fender Blues Junior. Este setup es la base perfecta para un sonido cálido y expresivo.

para recuperar esa dinámica suave y expresiva, trabaja el control del volumen y del toque con los dedos, sin púa. No temas dejar respirar las frases.
El solo de Mayer sigue siendo un himno a la sencillez. En una época saturada de virtuosismo digital, demuestra que una nota justa, colocada en el momento preciso, aún puede conmover al público.
3. Mateus Asato – «Tremble» (Live Sessions, 2018)
El brasileño Mateus Asato conquistó la red con sus actuaciones en Instagram, pero es en directo donde revela toda la riqueza de su toque. En Tremble, propone un solo en el que cada matiz, cada slide, cada silencio cuenta. Su enfoque del sonido es casi orquestal: esculpe armonías complejas manteniendo una gran legibilidad melódica.
El solo se desarrolla como una conversación íntima entre la guitarra y el oyente. Entre armónicos artificiales y bends perfectos, Asato demuestra que es uno de los guitarristas más expresivos de la década. Toca con la sensibilidad de algunos cantantes, usando cada cuerda como una cuerda vocal adicional.
Por qué es de culto: porque devolvió la guitarra al primer plano a través de las redes sociales, sin dejar de ser un auténtico poeta de las seis cuerdas.
Para sonar a Asato: una Telecaster Custom, acoplada a un compresor Keeley.

Mateus Asato a menudo usa un chorus sutil para dar amplitud a su sonido clean: un efecto a veces subestimado pero tremendamente eficaz. Pruébalo antes de un delay para una textura más orgánica.
4. Nita Strauss – «Dead Inside» (ft. David Draiman) (2021)
Conocida como guitarrista de Alice Cooper, Nita Strauss demostró con Dead Inside que es mucho más que una shredder de directo. Este solo electrizante mezcla agresividad melódica, precisión técnica y riff monumental. Es un concentrado de energía bruta, pero estructurado con una rigurosidad casi académica.
El solo arranca con descensos de escala rápidos y se asienta en un tema melódico sostenido por un vibrato poderoso. Un dominio perfecto del legato y del tapping moderno. Strauss recuerda aquí que el virtuosismo también puede servir a la narración de un tema.
Por qué es de culto: porque combina la furia del metal moderno con la claridad del rock FM: un equilibrio poco común. En un panorama a menudo masculino, Nita Strauss se impone como referente para toda una generación de guitarristas.
Para sonar a Strauss: prueba la Ibanez JIVA10 o una guitarra con pastillas activas, como una ESP LTD equipada con EMG. Estas configuraciones garantizan un ataque preciso y una saturación bien controlada.

para trabajar la precisión del picking, practica con metrónomo a velocidad lenta y aumenta gradualmente. La claridad siempre precede a la velocidad.
5. Plini – «Electric Sunrise» (2016)
El guitarrista australiano Plini ha definido una estética sonora única: mezcla de progresivo, fusión y atmósferas cinemáticas. El solo de Electric Sunrise sigue siendo una referencia para toda una generación de guitarristas. Su sonido etéreo y su construcción armónica lo convierten en un auténtico viaje sonoro.
El solo no busca impresionar: cuenta una historia. Las subidas de escala son fluidas, los vibratos son redondos y la reverb espaciosa aporta una dimensión casi planeadora al conjunto. Plini demuestra que un solo instrumental puede emocionar tanto como una balada cantada.
Por qué es de culto: porque inspiró a toda una escena de guitarristas instrumentales modernos a combinar virtuosismo y espiritualidad. Este tema también abrió el camino a numerosos artistas independientes que publican sus creaciones al margen de los sellos tradicionales.
Para sonar a Plini: una Ibanez Q52PB, asociada al plugin Neural DSP Archetype: Plini. Combina delay estéreo y reverb shimmer para un resultado aéreo.

experimenta con la reverb shimmer y el delay estéreo para recrear esas atmósferas aéreas.
Conclusión: el solo de guitarra, un arte siempre vivo
La década 2015-2025 ha demostrado que la guitarra está lejos de haber dicho su última palabra. Aunque cambien las modas, las seis cuerdas siguen siendo un vector de expresión único. La toques en una Strat, una Ibanez o una Strandberg, el solo sigue siendo emoción en estado puro.
Los artistas de esta selección nos recuerdan que la guitarra no es solo cuestión de técnica, sino sobre todo de alma, de sonido y de identidad. Ya sea saturada, clean, jazz o metal, la guitarra sigue siendo el vínculo entre emoción y libertad.
Y tú, ¿qué solo te ha marcado en estos últimos diez años?
Fuentes:
- Guitar World (2024)
- Premier Guitar (2024)
- MusicRadar (2024)

