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Historia de la grabación, primera parte: la prehistoria

Todos los días fijáis vuestras ideas musicales en vuestra grabadora compacta Zoom, y regularmente inmortalizáis piezas completas en Pro Tools. Pero el proceso de grabación no siempre fue tan sencillo, y sus inicios se remontan nada menos que a 1877. Para orientarse en esta evolución llena de transformaciones técnicas y culturales, os proponemos esta pequeña historia del arte de fijar la música.

gramófono antiguo

Si comparamos su evolución con la de la imagen, la captación del sonido tiene una historia mucho más reciente. Los primeros balbuceos fotográficos se remontan al siglo XVIII, mientras que el sonido tuvo que esperar un siglo más. Por una curiosa coincidencia histórica, el primer gran paso hacia la grabación de sonidos se dio en dos continentes distintos en el mismo año: 1877. En Francia, el inventor Charles Cros presentó su paleófono. Al otro lado del Atlántico, Thomas Edison (sí, el mismo inventor estadounidense que también está en el origen de la bombilla eléctrica) creó el fonógrafo. A diferencia de todas las formas posteriores de grabadoras, aquellas primeras eran exclusivamente mecánicas, es decir, no requerían electricidad. Un pabellón acústico recibía los sonidos y dirigía una aguja que inscribía un surco en la cera. El gran inconveniente era que esa aguja no era muy sensible, por lo que se necesitaba una señal muy fuerte para moverla: el cantante debía colocarse muy cerca del pabellón para hacerse oír, y su voz casi siempre tapaba a la orquesta detrás. Para reproducir la música así registrada, se giraba la manivela y el sonido salía por el gran pabellón dorado, el mismo que vemos en el logotipo con el perrito de His Master’s Voice (La voz de su amo).

Un micrófono para gobernarlos a todos

His Master’s Voice es precisamente la compañía que vendía gramófonos en Inglaterra, y que se convirtió en la Electrical and Musical Industry en el momento en que la grabación se electrificó. Tomad sus iniciales y reconoceréis fácilmente el nombre de la principal discográfica británica. En los años 20, la marca estadounidense Victor presentó su grabadora, en la que un micrófono era amplificado por válvulas, y esa señal amplificada conducía a una cabeza de grabación. La intervención de la electricidad permitió una calidad muy superior, con mayor claridad, agudos más detallados y, sobre todo, condiciones de captación mucho menos restrictivas, ya que incluso los instrumentos más lejanos podían reproducirse. Sin embargo, en aquella época solo se utilizaba un micrófono para toda la orquesta, y la colocación era, por tanto, de importancia capital para el equilibrio sonoro, ya que no era posible compensar los diferentes niveles durante la mezcla.

Abbey road

El nacimiento del estudio

Es también el inicio de la gran época de los estudios de grabación. En Londres, EMI compró una gran casa en una zona muy residencial y la convirtió en lo que se convirtió en el mejor estudio de la época, con tres salas de tamaños muy distintos: reservadas a las grandes orquestas (estudio A), a las big bands de jazz (estudio B) o a las grabaciones de voz hablada (estudio C). La primera sesión tuvo lugar el 12 de noviembre de 1931. ¿La dirección? 3, Abbey Road (el estudio EMI no fue rebautizado Abbey Road hasta el éxito del álbum de los Beatles grabado allí en 1969). Las discográficas eran entonces propietarias de los estudios, que empleaban no solo a ingenieros de sonido sino también a equipos técnicos que fabricaban sus propios micrófonos, altavoces y consolas. El uso de varios micrófonos empezó a desarrollarse, se equilibraban después a través de la consola de la sala de control, pero dado que la grabación se fijaba directamente en la cera, era imposible montar las mejores partes de una toma.

grabadora antigua

Cuando pienso en Fernande

La cinta fue la siguiente revolución, y tuvo lugar en Alemania. AEG creó allí la primera grabadora de cinta, bautizada Magnetophon. También en Alemania se desarrollaron los micrófonos estáticos (por Neumann y Telefunken), mucho más fiables y claros que sus competidores estadounidenses, los micrófonos de cinta (por RCA). El Magnetophon debutó en 1935 y nada volvió a ser lo mismo: ahora era posible editar varias tomas entre sí, insertar un pasaje entre dos partes y fabricar de la nada una interpretación ideal que nunca había existido. En Estados Unidos, fue la marca Ampex la que diseñó la versión americana de la grabadora de cinta. En aquella época, la música clásica dominaba en los estudios de grabación, ya que era el estilo más vendido. Por tanto, no es de extrañar que la producción clásica fuese también la primera en beneficiarse de la revolución estéreo. Antes, todos los sonidos reproducidos salían de un solo altavoz, y el mono no permitía espacializar los instrumentos. Con el estéreo, poder asignar una señal diferente a cada uno de los dos altavoces creaba la ilusión de estar frente a una orquesta espacializada, con los metales a la izquierda y las cuerdas a la derecha, por ejemplo. Pero como veréis en la segunda parte de nuestra historia, la explotación del estéreo en el rock será mucho más creativa que eso…


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