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El sitar: historia y secretos del instrumento que hechizó al rock

Lo que hay que recordar
  • El sitar es un laúd de cuerdas pulsadas originario del Norte de la India, fabricado a partir de una calabaza y un mástil largo de teca.
  • Posee hasta 21 cuerdas (melódicas + simpáticas) y trastes móviles que permiten una expresividad única.
  • Ravi Shankar y George Harrison llevaron el sitar a la escena mundial en los años 1960.
  • Hoy en día, las guitarras-sitar eléctricas y pedales de efectos permiten explorar estos sonidos orientales sin dejar la guitarra.

La primera vez que escuché esas capas de cuerdas simpáticas resonar en un disco de los Beatles, me costó un momento entender de dónde venía ese sonido. Hipnótico, casi irreal — y sin embargo, era un instrumento acústico. El sitar, con su silueta reconocible entre mil, transporta inmediatamente al oyente a otro lugar. Símbolo de la música clásica hindustani, supo cruzar fronteras para colarse en el rock psicodélico. Un repaso a un instrumento fascinante, entre la tradición india y la revolución pop.

En los orígenes del sitar: entre Persia e India

La palabra sitar proviene del persa sehtar, que literalmente significa «tres cuerdas». La leyenda atribuye su invención al poeta sufí Amir Khusrau en el siglo XIII, pero los historiadores ven más bien una evolución progresiva a partir de laúdes de mástil largo de Asia Central, combinados con la tradición india de la veena.

El sitar florece en Delhi en el siglo XVIII, en los círculos de la corte mogol. Primero acompaña la danza de entretenimiento (nautch) antes de ser adoptado por los músicos clásicos. En el siglo XIX, su tamaño aumenta, se le añaden cuerdas simpáticas (tarafs) y se convierte en el instrumento rey del khyal, el estilo vocal dominante de la música hindustani.

Dato interesante

Existen dos grandes escuelas modernas de sitar: la de Ravi Shankar (gharana de Maihar), centrada en un juego rítmico y un sonido orquestal rico, y la de Vilayat Khan (gharana de Imdadkhani-Etawah), que privilegia un estilo vocal (gayaki ang) con bends expresivos. Cada escuela utiliza un tipo de sitar ligeramente diferente en tamaño, número de cuerdas y afinación.

Anatomía de un instrumento fuera de lo común

Imagina un laúd gigante de aproximadamente 1,20 m de largo. Su caja de resonancia (tumba) está tallada en una gran calabaza seca. El mástil, largo y hueco, está hecho de teca de Birmania o madera de tun. Algunos modelos tienen una segunda calabaza en la parte superior del mástil como resonador adicional.

Lo que hace que el sitar sea tan especial en cuanto a sonido es su complejidad de cuerdas:

  • 6 a 8 cuerdas principales (melódicas y bordones), fijadas sobre un puente plano de marfil o hueso
  • 11 a 13 cuerdas simpáticas (tarafs), tensadas bajo las cuerdas principales y que vibran por resonancia
  • Trastes curvos y desmontables (pardahs), fijados con hilos de seda, que se mueven según el raga que se toque

¿El resultado? Ese famoso zumbido armónico (llamado jawari) que da al sitar su color sonoro tan reconocible. Cada nota tocada hace vibrar un halo de resonancias — un efecto totalmente único en el mundo de los instrumentos de cuerda.

Consejos profesionales

El sitarista toca sentado en el suelo con las piernas cruzadas, el instrumento apoyado entre el codo derecho y el pie. Usa una púa metálica llamada mezrab, que lleva en el índice derecho, para puntear las cuerdas en un movimiento de vaivén. La mano izquierda tira las cuerdas lateralmente sobre los trastes para conseguir bends que pueden superar la media octava — mucho más que lo que se puede hacer en una guitarra acústica.

Técnicas de ejecución: un universo de adornos

La técnica del sitar no tiene nada que ver con la de la guitarra. El meend es el equivalente al bend: el sitarista empuja la cuerda lateralmente sobre el traste curvo para deslizarse de una nota a otra. El krintan se parece al pull-off de los guitarristas. Y el flat stroke consiste en rozar las cuerdas simpáticas al mismo tiempo que la cuerda principal para crear una cascada de resonancias. Todo esto requiere años de práctica — se considera uno de los instrumentos más difíciles del mundo.

Cuando el sitar conquistó Occidente

Imposible hablar del sitar sin mencionar a Ravi Shankar. Nacido en Benarés en 1920, este virtuoso dedicó su vida a difundir la música clásica india internacionalmente, recorriendo Europa y Estados Unidos desde los años 1950.

Pero fue en 1966 cuando todo cambió. George Harrison, guitarrista de los Beatles, conoce a Shankar y se convierte en su alumno. Esta improbable amistad cambiaría la historia de la música pop. Harrison incorpora el sitar en Norwegian Wood ya en 1965, luego en Love You To (1966) y Within You Without You (1967), dos temas donde el instrumento ocupa el primer plano.

En seguida, Brian Jones de los Rolling Stones usa el sitar en Paint It Black (1966), y toda una ola de raga rock invade la escena psicodélica. Shankar actúa en Monterey (1967), Woodstock (1969) y en el mítico Concert for Bangladesh (1971), organizado por el propio Harrison. En pocos años, el sitar se convirtió en un símbolo de la contracultura y de la apertura musical.

Consejo

¿Quieres iniciarte en los sonidos del sitar sin invertir en un instrumento tradicional? La pedal Electro-Harmonix Ravish Sitar simula las cuerdas simpáticas y el timbre característico del sitar directamente desde tu guitarra eléctrica. Un buen punto de partida para explorar estas texturas orientales.

El sitar hoy: tradición viva y fusión

La muerte de Ravi Shankar en 2012 no marcó el fin de la aventura. Su hija Anoushka Shankar perpetúa el legado familiar mientras explora la fusión con la música electrónica y el flamenco. Niladri Kumar lleva los límites más allá conectando su sitar a pedales de efectos y colaborando con músicos de jazz.

En cuanto a la luthería, el sitar tradicional sigue siendo totalmente hecho a mano por artesanos cuyo saber se transmite de generación en generación. Pero el mercado también ofrece alternativas para guitarristas curiosos: las guitarras-sitar eléctricas como la Danelectro Sitar RDC, reedición del modelo de los años 1960, permiten recuperar el twang característico con la comodidad de una guitarra eléctrica.

El consejo Woodbrass

¿Quieres probar los sonidos del sitar sin cambiar tus referencias? La Danelectro Baby Sitar ofrece un formato compacto con 6 cuerdas afinadas como una guitarra y un puente Gotoh Sitar que reproduce el zumbido tan típico del instrumento indio. Ideal para añadir un color exótico a tus composiciones sin pasar años aprendiendo.

Un instrumento entre dos mundos

El sitar es la historia de un puente entre Oriente y Occidente. Desde las cortes de los emperadores mogoles hasta los estudios de Abbey Road, este instrumento ha demostrado que la música no conoce fronteras. Ya seas guitarrista en busca de nuevas texturas o simplemente curioso, el sitar todavía tiene mucho que ofrecer. Solo hay que prestar atención.

Fuentes

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