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Los tipos de flauta: guía completa para orientarse

Lo que debes saber
  • Todas las flautas comparten el mismo principio: un chorro de aire partido que hace vibrar una columna de aire.
  • Se distinguen dos grandes familias: las flautas de canal (de pico) y las flautas traveseras.
  • La flauta de pico sigue siendo la puerta de entrada ideal, mientras que la travesera exige dominar la embocadura.
  • Piccolo, flauta irlandesa, flauta de pan: cada variante tiene su repertorio y su carácter.

Detrás de la palabra «flauta» se esconde un universo entero, desde el silbato de plástico del colegio hasta el piccolo que perfora una orquesta sinfónica. La flauta es probablemente el instrumento más antiguo del mundo, y a lo largo de los siglos ha dado lugar a formas muy variadas. ¿Dudas si lanzarte? ¿Quieres entender qué diferencia a una flauta de pico de una travesera, o por qué un tin whistle suena tan «céltico»? Aquí lo vemos todo juntos.

Un mismo principio, dos grandes familias

Antes de adentrarnos en los modelos, sentemos las bases. Todas las flautas producen su sonido de la misma manera: un hilo de aire es dividido por una arista, lo que hace vibrar la columna de aire dentro del tubo. Sin lengüeta, sin cuerda, sin membrana. Esa simplicidad acústica explica su presencia en todos los continentes.

La gran diferencia radica en la forma de dirigir el aire:

  • Las flautas de canal (o «de pico»): un canal interno guía tu aliento hacia la arista. Soplas y suena. La flauta de pico, el tin whistle y la flauta de pan pertenecen a esta familia.
  • Las flautas traveseras: sin canal, eres tú quien forma el chorro de aire con los labios sobre el orificio de embocadura. Más exigente, pero mayor control expresivo.
Dato útil

El término «flauta dulce» es simplemente otro nombre para la flauta de pico. Se la llama así en contraposición a la travesera, más brillante y potente. ¡No tiene nada que ver con el nivel de dificultad!

La flauta de pico: la puerta de entrada universal

Si pasaste por el colegio, seguro que te cruzaste con una. La flauta de pico es el instrumento de iniciación por excelencia: su canal hace el trabajo por ti a la hora de producir el sonido, lo que te permite concentrarte en la digitación y el ritmo. Pero reducirla a un recuerdo del recreo sería injusto. Es también una reina del repertorio barroco, con una finura de articulación que pocos instrumentos igualan.

Existe en varios tamaños que, en conjunto, cubren un amplio registro, del más agudo al más grave:

  • Sopranino y soprano: las más agudas, claras y penetrantes. La soprano es el modelo escolar clásico.
  • Alto: un sonido más redondo; es la favorita del repertorio barroco solista.
  • Tenor, bajo y contrabajo: los graves, ideales para los conjuntos de flautas.

Una nota sobre la digitación: encontrarás modelos con digitación «barroca» (o inglesa) y con digitación «alemana». La barroca es hoy el estándar, más afinada en el conjunto de las notas. Para empezar con buen pie, es hacia ella donde debes orientarte. Puedes explorar toda la selección de flautas de pico para comparar materiales (ABS o madera) y tamaños.

Consejo

Para un niño que empieza, una flauta de pico en ABS (plástico) es perfecta: resistente, fácil de limpiar y mucho más robusta que un modelo de madera frente a los cambios de humedad. La madera ya llegará más adelante.

La flauta travesera: la voz de la orquesta

Esta es la flauta «moderna» por excelencia, la que imaginamos en una orquesta sinfónica o en un solo de jazz. La flauta travesera se sostiene en horizontal y eres tú quien crea el sonido soplando sobre el borde del orificio de embocadura. Este paso, la embocadura, es el verdadero reto de los primeros días: hay que encontrar el ángulo y la presión exactos. Una vez que le coges el truco, el instrumento ofrece una paleta expresiva inmensa, desde el murmullo más suave hasta el trazo más brillante.

Contrariamente a lo que se suele creer, la travesera no es de plata por una cuestión estética. Los modelos de estudio son frecuentemente de alpaca plateada (una aleación de cobre), mientras que las flautas profesionales ascienden hacia la plata maciza o incluso el oro, para ganar en riqueza armónica. Los niveles se distribuyen así:

  • Estudio: cabeza y cuerpo en alpaca, llaves robustas. El punto de partida ideal.
  • Semi-pro: cabeza en plata maciza para un sonido más cálido y mejor respuesta.
  • Pro: plata integral o metales preciosos, para las exigencias del concierto.
Pro Tips

En una travesera de estudio, fíjate en las opciones «pata de Si» y «mecanismo en línea o desplazado». La pata de Si amplía el registro hacia el grave, mientras que el mecanismo desplazado alivia las manos pequeñas. Dos detalles que marcan una diferencia real en la comodidad.

El piccolo: el pequeño que lo atraviesa todo

Primo en miniatura de la travesera, el piccolo suena una octava más alto. Su nombre viene del italiano «pequeño», y su timbre brillante está pensado para destacar por encima de toda una orquesta o una banda. La digitación es prácticamente idéntica a la de la travesera, lo que lo convierte en el instrumento favorito de los doblistas (flautistas que tocan los dos).

Los modelos de estudio suelen tener el cuerpo en resina ABS, duradera y estable, mientras que los piccolos profesionales apuestan por el granadillo (una madera densa) para un sonido más redondo. Ojo: es un instrumento exigente, reservado para quienes ya tienen una embocadura sólida. No es la primera opción para empezar.

Las flautas del mundo: irlandesa y de pan

Más allá del conservatorio, la flauta viaja. Dos modelos merecen nuestra atención, porque abren universos musicales completos y son muy accesibles.

La flauta irlandesa, o tin whistle (penny whistle), es una pequeña flauta de canal con seis agujeros, generalmente de latón o níquel. Es el sonido emblemático de la música celta. Su gran ventaja: tocas las primeras melodías en pocos minutos y cuesta lo que una comida. Cada tonalidad (Re, Do, Si bemol…) corresponde a una flauta distinta, siendo el Re el estándar del repertorio tradicional.

La flauta de pan, por su parte, no tiene agujeros: es un conjunto de tubos de longitudes crecientes, cada uno afinado en una nota. La encontramos en todos los continentes, desde los Andes hasta Rumanía. El principio es sencillo: soplas a través de la abertura de cada tubo, como sobre el gollete de una botella.

El consejo Woodbrass

¿Todavía dudas? Para descubrir la flauta sin gastarte demasiado ni arriesgarte a desmotivarte, empieza por una flauta de pico alto en madera o un tin whistle en Re. Tendrás un instrumento que suena bien, y pronto sabrás si la aventura te engancha antes de invertir en una travesera.

¿Qué flauta elegir según tu perfil?

No hay jerarquía entre estos instrumentos: todo depende de lo que quieras tocar y del tiempo que puedas dedicarle. Algunos puntos de referencia para ayudarte a decidir:

  • Para un niño o un principiante absoluto: la flauta de pico soprano, sin dudarlo. Su relación sencillez/precio es imbatible.
  • Para apuntar a la orquesta o al conservatorio: la travesera de estudio, asumiendo el aprendizaje de la embocadura.
  • Para la música tradicional y las ganas de tocar rápido: el tin whistle en Re.
  • Para un flautista con experiencia que quiere ampliar su paleta: el piccolo o la flauta alto.

En resumen

Detrás de la palabra «flauta» se esconde, pues, una familia extensa, unida por un principio acústico común pero desplegada en mil usos distintos. Te toca elegir tu punto de entrada: la flauta de pico para familiarizarte con la digitación sin estrés, la travesera para la profundidad expresiva, el tin whistle para la emoción celta. Lo importante es poner las manos en un instrumento y soplar. El resto viene solo. Y si en el momento de decidirte sigues con dudas, el equipo siempre está disponible para orientarte hacia el modelo que mejor se adapte a ti.

Fuentes

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