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Radiohead firma un regreso grandioso en Madrid: una escenografía inmersiva aliada a un setlist atemporal

Cuando Radiohead vuelve, siempre es un acontecimiento. El 4 de noviembre de 2025, la banda británica inauguró su gira europea 2025 en el Movistar Arena de Madrid, marcando su primer concierto completo en siete años.
El decorado estuvo a la altura de la leyenda: un escenario central circular, rodeado por un muro LED panorámico que envolvía al público a 360°. Los cinco miembros —Thom Yorke, Jonny Greenwood, Ed O’Brien, Colin Greenwood y Philip Selway— se situaron en el corazón de la arena, dando la impresión de una cercanía rara, casi ritual.

Este dispositivo escénico, a la vez tecnológico y orgánico, transformó la sala en un capullo luminoso: una experiencia inmersiva donde la música y la luz dialogaban.

Una setlist pensada como un viaje en el tiempo

Rarezas y clásicos revisitados

La setlist de la primera noche en Madrid sorprendió a todos. El grupo alternó temas emblemáticos con joyas raramente interpretadas, ofreciendo un recorrido completo por su repertorio.

Los fans pudieron disfrutar, entre otras, de « Sit Down. Stand Up. », tocada por primera vez desde 2004, un regreso inesperado al universo experimental de Hail to the Thief. Los aplausos que siguieron confirmaron que el público llevaba mucho tiempo esperando un momento así.

Otros temas más familiares levantaron la sala: « Subterranean Homesick Alien », de OK Computer, y « How to Disappear Completely », de Kid A, resonaron como puntos de emoción pura. La banda supo equilibrar nostalgia y sorpresa, una dosificación de la que tiene el secreto.

Una noche de contrastes

La setlist completa, compuesta por una veintena de canciones, mezcló himnos generacionales como « Paranoid Android », « Karma Police » y « Fake Plastic Trees » con títulos más abstractos como « You and Whose Army? » o « There There ».
Cada canción se encadenaba con fluidez, sin ruptura visible, como si todo el concierto estuviera concebido como una única obra.

La decisión de abrir con « Let Down » —un tema a menudo ausente en giras pasadas— sumergió de inmediato a la multitud en una atmósfera de ingravidez.

Una puesta en escena que redefine el concierto

Radiohead siempre ha otorgado una importancia capital a la escenografía, y esta gira no es la excepción.
El escenario central permitía al público observar a cada músico desde todos los ángulos; el muro LED proyectaba motivos en movimiento, paisajes abstractos y efectos de deformación visual, como si la música generase la imagen.

Las luces cambiaban al ritmo de los crescendos: rojo profundo en « 2 + 2 = 5 », azul etéreo en « How to Disappear Completely », verde fluorescente durante « Idioteque ».
La experiencia se volvía casi sinestésica: ver el sonido, oír la luz.

Una banda en estado de gracia

Una interpretación precisa y habitada

A pesar de los años de silencio, Radiohead tocó con una cohesión intacta. Thom Yorke, rostro concentrado y voz aérea, parecía totalmente poseído por sus textos. Jonny Greenwood, armado con guitarras, sintetizadores modulares y Ondes Martenot, proyectaba texturas sonoras de una intensidad cinematográfica.
Ed O’Brien, por su parte, aportaba armonías vocales y colchones atmosféricos.
Todo ello sostenido por el bajo nervioso de Colin Greenwood y el golpe elegante pero implacable de Philip Selway.

Una emoción colectiva

Cuando suenan los primeros acordes de « Karma Police », toda la sala canta. El estribillo, coreado por 20 000 voces, detiene el tiempo. Luego « How to Disappear Completely » cierra la velada: un momento casi litúrgico.
Los espectadores, algunos con lágrimas, saben que acaban de presenciar un regreso a la altura del mito.

Lo que cuenta esta gira

Un renacer sin nuevo álbum

Uno de los aspectos más fascinantes de este regreso es la ausencia de un nuevo disco. El último álbum de Radiohead, A Moon Shaped Pool, data de 2016, pero la banda ha decidido volver sin un nuevo trabajo que defender.
Esta libertad les permite revisitar su repertorio sin ataduras y devolver la vida a canciones olvidadas o raramente interpretadas.

Un formato orientado al futuro

La gira europea 2025 no busca reproducir el pasado. Cada concierto adopta una setlist variable, un concepto mencionado por Colin Greenwood: hay cerca de 70 canciones listas para tocar, y cada noche tendrá su propio color.
Esa flexibilidad crea una experiencia única, irrepetible, y recuerda que la banda sigue profundamente apegada a la experimentación.

Radiohead, siempre aparte

En una época en la que las giras pop se apoyan en la sobreactuación y los efectos espectaculares, Radiohead sigue defendiendo una visión más artística del directo.
Su universo no se sostiene en la nostalgia, sino en la búsqueda de nuevos ángulos, de nuevas formas de habitar sus canciones.

El concierto de Madrid lo demuestra: un diálogo entre pasado y presente, tecnología y humanidad, precisión y emoción en bruto.

¿Y después de Madrid?

El concierto madrileño fue solo el primero de una larga serie: Bolonia, Londres, Copenhague, Berlín y otras grandes ciudades acogerán el resto de la gira.
La crítica ya habla de «uno de los regresos más elegantes y controlados de la historia del rock alternativo».
Aunque (todavía) no venga acompañado de un nuevo álbum, este regreso demuestra que Radiohead sigue siendo una banda esencial, capaz de sorprender sin repetirse.

En conclusión

Más que un simple concierto, el regreso de Radiohead a Madrid se parece a una declaración de intenciones: el arte del directo puede seguir siendo un espacio de emoción pura, de innovación visual y de comunión.
Los fans salen conmocionados, la prensa queda rendida, y la escena musical recuerda que un concierto aún puede ser un momento histórico.
Aquella noche, Radiohead no solo tocó. Recordaron lo que significa ser una banda viva.


Fuentes

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