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Que sintetizador comprar para empezar? Guia completa

Lo que debes recordar
  • Para empezar con el sintetizador, lo más importante no es la cantidad de funciones, sino una interfaz clara donde cada ajuste se escucha de inmediato.
  • La síntesis sustractiva (oscilador, filtro, envolvente) sigue siendo la mejor puerta de entrada: entiendes el sonido mientras lo moldeas.
  • Monofónico, polifónico, semi-modular: elige según lo que quieras tocar (bajos y leads, acordes y capas, o experimentación).
  • Piensa en conectividad (MIDI, USB), auriculares y formatos portátiles: un buen primer sintetizador debe integrarse fácilmente en tu setup.

Aún recuerdo el primer patch que estuve trasteando en un pequeño monosynth, en el almacén trasero, una noche de cierre. Tres potenciómetros girados al azar, y de repente ese bajo redondo que llenaba toda la sala. Eso es la magia del sintetizador: tocas, escuchas, entiendes. Desde entonces, aconsejando a músicos, he visto la misma chispa en los ojos de decenas de principiantes. Así que si te preguntas qué sintetizador elegir para empezar, estás en el lugar indicado. Vamos a remontarnos a los orígenes del instrumento, a diseccionar los tipos de síntesis y a repasar algunos modelos para ayudarte a elegir tu primer sintetizador sin perderte.

¿Qué es un sintetizador?

Un sintetizador es un instrumento electrónico que fabrica sonidos desde cero. Sin cuerdas, sin membranas tensadas: solo una señal eléctrica que se moldea. Es uno de los instrumentos más recientes de la luthería, y sin embargo su historia comienza mucho antes de nuestros teclados modernos.

Su forma comercial data de unos cincuenta años atrás. Pero la idea se remonta a los primeros años del siglo XX, con el Telharmonium, patentado en 1897 por el científico canadiense Thaddeus Cahill. Una máquina enorme, de varias toneladas, que ya planteaba la pregunta fundacional: ¿cómo generar sonido únicamente con electricidad?

Hoy en día, el sintetizador se ha colado en todas partes: en el pop, la electrónica, el hip-hop, las bandas sonoras de cine. Muchas veces está ahí sin que nos demos cuenta. Con el regreso con fuerza de la síntesis analógica y el auge de los sistemas modulares, ahora es posible construir un sintetizador completamente a tu medida.

Posibilidades infinitas por un lado, vértigo del principiante por el otro. Sin agobios: el principio básico sigue siendo siempre el mismo. Un sintetizador elabora un sonido a partir de una síntesis sonora. Existen distintos tipos de sintetizadores para distintos tipos de síntesis, y el objetivo de esta guía es precisamente ayudarte a orientarte.

Una breve historia de los sintetizadores

El origen: Moog lo cambia todo

El sintetizador moderno debe muchísimo a un genio del bricolaje: Robert Moog (1934-2005). Este ingeniero electrónico frecuentaba músicos que exploraban las máquinas electrónicas, pero estos aparatos seguían siendo inaccesibles para el gran público. Moog tuvo entonces una idea brillante: controlar el oscilador, el filtro y el amplificador mediante voltaje. Simple, elegante, revolucionario.

El Minimoog, con su teclado integrado (toda una novedad en su época), estableció varios estándares de la síntesis analógica sustractiva. Los primeros sintetizadores polifónicos llegaron en 1975 con el Polymoog y el ARP Omni. En 1978 apareció el revolucionario Prophet-5 de Sequential, seguido de la serie MS de Korg, con el famoso MS-20 semi-modular. A partir de mediados de los 70, los nuevos modelos se multiplicaron. El apogeo de esta primera oleada llegó a principios de los 80.

Dato útil

«Monofónico» y «monódico» no son exactamente sinónimos. Un sintetizador monódico solo toca una nota a la vez, pero puede apilar varios osciladores sobre esa nota para enriquecer el sonido. El Minimoog, por ejemplo, usa tres osciladores por voz y sigue siendo monódico. Para empezar, quédate con lo esencial: monofónico = una nota, polifónico = acordes.

La explosión japonesa y la revolución digital

Los años 80 cambian las reglas del juego. Aparecen nuevas síntesis digitales. En 1983, bajo los auspicios del NAMM, una docena de fabricantes se ponen de acuerdo en el estándar MIDI (Musical Instrument Digital Interface). Este protocolo lo conectará todo, y hoy sigue siendo el núcleo de cualquier setup.

Los japoneses aprenden rápido e invierten masivamente. Cuando Yamaha lanza el DX7 con su síntesis FM, es un auténtico tsunami: más de 420 000 unidades vendidas, un récord mundial. En 1987, Roland —fundada por Ikutaro Kakehashi en 1972 con siete empleados en una nave alquilada— se ha convertido en un gigante. Tras el Jupiter 8, el SH-101 adorado por sus bajos, el JUNO-60 y el JUNO-106, la marca lanza el D-50 basado en la lectura de muestras. Al año siguiente, Korg responde con el M1, la primera workstation politímbrica de éxito global.

La era de las reediciones

A principios de los 2000, el mercado de segunda mano de los viejos analógicos se seca y su mantenimiento se convierte en un quebradero de cabeza. Los fabricantes tienen entonces una idea: volver a fabricar sus sintetizadores vintage «en el espíritu» de las máquinas de antaño. Y luego, directamente, de forma idéntica. Korg da el pistoletazo de salida en 2002 con el microKORG. Roland continúa con su gama Aira y luego la serie Boutique, que reencarna el SH-101 (SH-01A), el Jupiter 8 (JP-08) y el JUNO-106 (JU-06). Moog reedita sus propias leyendas con el Voyager y el Model D.

Buenas noticias para los que están empezando: esta oleada de reediciones pone sonidos míticos al alcance de cualquier presupuesto. Hoy puedes hacerte con el ADN de un clásico por el precio de un módulo compacto. Ese es exactamente el caso de varios modelos que veremos más adelante.

El auge de los semi-modulares

Para construir un sonido, una síntesis se apoya en módulos básicos: oscilador (VCO), filtro (VCF), LFO y muchos más. En la mayoría de los sintetizadores con teclado, estos módulos siguen un recorrido fijado de antemano. Pero también es posible hacerlos completamente independientes y conectarlos uno mismo con pequeños cables. Ese es el principio del sintetizador modular, y del formato Eurorack en torno al cual gira todo un ecosistema.

Entre los dos mundos están los semi-modulares: una configuración precableada que funciona sin conectar nada, pero que puedes modificar con cables cuando quieras explorar más. Es un terreno de aprendizaje excelente. Aquí encontramos reediciones como el MS-20 mini de Korg, pero también creaciones originales como el MatrixBrute de Arturia o el Grandmother de Moog. De hecho, varios de ellos aparecerán en nuestra selección.

Cómo elegir bien tu primer sintetizador: los criterios que importan

Antes de lanzarte a por un modelo, hazte unas pocas preguntas sencillas. Te orientarán en toda tu elección.

La polifonía: ¿una nota o acordes?

La polifonía es el número de notas que se pueden tocar al mismo tiempo. Un sintetizador monofónico solo toca una nota: perfecto para los bajos que pegan fuerte y los leads cortantes. Un sintetizador polifónico permite acordes y capas. La parafonía es un punto intermedio: varias notas, pero que comparten el mismo filtro y el mismo circuito de amplificador. Para empezar, pregúntate simplemente: ¿quiero tocar líneas melódicas o acordes?

¿Analógico, digital o semi-modular?

El analógico produce un sonido orgánico y contundente, con un calor característico. El digital (o el modelado analógico) reproduce estos comportamientos con gran precisión, generalmente a menor precio y con más funciones. El semi-modular, por su parte, te invita a conectar tus propias rutas de señal: una herramienta formidable para entender cómo fluye el sonido. Ninguno es mejor en términos absolutos: todo depende de tu oído y de tu forma de trabajar.

Consejo

Un sintetizador sin memoria de presets no es un defecto cuando empiezas, al contrario. Como partes de cero cada vez, aprendes de verdad a construir un sonido. El MS-20 mini o el Crave funcionan así: es la mejor escuela para entender la síntesis desde dentro.

Conectividad, auriculares y formato

Algunos detalles prácticos marcan la diferencia en el día a día. Primero, la conectividad: un puerto MIDI y un puerto USB te permiten controlar el sintetizador desde tu ordenador o un teclado maestro. Los auriculares son imprescindibles, ya que un sintetizador no está amplificado como un teclado arranjeur. Por último, el formato importa: un módulo portátil alimentado por pilas con altavoz integrado te acompaña a todas partes, mientras que un teclado completo te ofrece mayor comodidad de juego. Tú decides dónde y cómo vas a tocar.

Nuestra selección de sintetizadores para empezar

Aquí tienes diez máquinas que cubren todos los perfiles, desde el pequeño semi-modular asequible hasta el poly analógico de gama alta. Cada una tiene su personalidad y su terreno de juego. Solo tienes que identificar la que encaja con tu música y tu presupuesto.

El MS-20 mini es una reedición oficial del legendario MS-20, supervisada por los ingenieros del modelo original. Recuperas su grano analógico nervioso y su carácter algo salvaje, en un formato reducido al 86 % del tamaño original.

Es un monofónico 100 % analógico con dos osciladores y un doble filtro pasa-altos/pasa-bajos famoso por su saturación musical y su auto-oscilación. Su matriz de patch y los 10 cables incluidos te invitan a experimentar: conectas, escuchas, comprendes. No tiene memoria de presets, y eso es una ventaja para aprender.

En cuanto a modernidad, la entrada MIDI y el puerto USB-MIDI lo conectan sin problemas a tu ordenador o teclado maestro. Perfecto para bajos ácidos, leads cortantes y sound design en techno, electro o ambient.

¿Para quién? Para el curioso que quiere entender de verdad cómo nace un sonido, sin arruinarse.

El Crave condensa el espíritu de los monosynths históricos en un formato de escritorio robusto y asequible. Su oscilador basado en el célebre CEM3340 entrega un sonido estable y contundente, respaldado por un filtro ladder de 24 dB de corte vintage, conmutable entre pasa-bajos y pasa-altos.

Es un analógico monofónico semi-modular con un generoso patchbay de 18 entradas y 14 salidas. Puedes usarlo tal cual y, cuando quieras explorar más, enrutar tú mismo el pitch, el gate y las modulaciones. Su secuenciador de 32 pasos y su arpegiador integrado hacen la composición inmediata, con 64 ranuras de memoria para tus patrones.

La entrada de audio permite procesar fuentes externas, y la conectividad MIDI In/Out más USB-B lo integra en cualquier setup. Incluso puedes encadenar hasta 16 unidades.

¿Para quién? Para el principiante con presupuesto ajustado que quiere probar el analógico y el semi-modular sin renunciar a la calidad de sonido.

El SH-01A resucita el SH-101, ese «pequeño gigante» que se convirtió en una referencia para los bajos percusivos y las secuencias hipnóticas. Gracias a la tecnología ACB de Roland, recuperas el grano y la inmediatez del original en un módulo compacto de la serie Boutique.

Más inteligente que un simple clon, ofrece hasta 4 voces de polifonía y modos MONO, UNISON, POLY y CHORD. Pasas de un bajo mono apretado a acordes o capas compactas sin salir del ADN vintage. Su arquitectura VCO, filtro, envolvente y LFO sigue siendo transparente para aprender la síntesis sustractiva.

El secuenciador de hasta 100 pasos y el arpegiador generan patrones al instante. En cuanto a conexiones, CV/Gate, MIDI y USB audio/MIDI te permiten dialogar con un setup híbrido. Alimentación por pilas posible para tocar en cualquier lugar.

¿Para quién? Para quien quiere un sonido de hardware clásico fiable, en un formato que cabe en una mochila.

El JU-06A rinde homenaje al JUNO-60 y al JUNO-106, esos sintetizadores que definieron el sonido pop y synthwave de los años 80. Este módulo Boutique condensa su aspecto, su ergonomía de faders y, sobre todo, su grano en un formato ultraportátil.

Su síntesis sustractiva con DCO modelados se mantiene fiel a los originales. Disfrutas del célebre chorus estéreo que amplía al instante pads y cuerdas sintéticas, del filtro pasa-altos continuo del 106 y de la modulación de ancho de pulso del 60. Polifónico de 4 voces, sigue siendo contundente y musical.

En cuanto al juego, el arpegiador, la memoria de acordes y el secuenciador de 16 pasos multiplican las ideas. MIDI DIN, audio/MIDI via USB y entrada de reloj externo lo integran en cualquier setup. Alimentado por pilas, con altavoz, se lleva a todas partes.

¿Para quién? Para el amante de los sonidos de los 80 que quiere pads y acordes inmediatos, sin menús interminables.

Pro Tips

¿Dudas entre un sintetizador y una caja de ritmos para empezar con la música electrónica? Piensa en complementariedad. Un monosynth para los bajos y los leads, más una caja de ritmos para el groove, y ya tienes un setup de directo completo. Los módulos Roland Boutique y la TR-8S hablan el mismo idioma de sincronización: se sincronizan sin esfuerzo.

El TB-03 es el heredero directo de la mítica TB-303 de 1982, esa «Bass Line» que dio forma al acid house. Gracias al modelado ACB de Roland, recuperas sus bajos ácidos percusivos y su comportamiento tan vivo: el rebote típico entre acento y glide cuando subes la resonancia.

Es un motor monofónico en formato Boutique, con oscilador cortante, filtro pasa-bajos resonante y envolvente percusiva. Su programación retoma la lógica histórica «Pitch / Time / Step»: una excelente manera de entender la mecánica de una bassline construyéndola paso a paso.

Cuentas con una pantalla LED, un overdrive y un delay integrados, y una conectividad completa: USB audio/MIDI 24 bits/96 kHz, MIDI, CV/Gate y entrada Trigger. Pilas o USB, más un mini altavoz de bolsillo para crear en cualquier lugar.

¿Para quién? Para el futuro productor de techno o house que quiere dominar la programación paso a paso con un sonido de culto.

La TR-8S reúne la herencia de las legendarias TR-808 y TR-909 y le añade una verdadera flexibilidad moderna. Dispones de los sonidos de las cajas de ritmos Roland icónicas, pero también de la posibilidad de importar tus propios samples para crear un kit único.

Su secuenciador paso a paso, heredado de la tradición TR, es de una sencillez devastadora: enciendes los pasos, escuchas, haces evolucionar el patrón en directo sin romper el flow. Cada instrumento dispone de controles dedicados y efectos para moldear el impacto de tus kicks, snares y hats.

En cuanto a integración, la TR-8S ofrece salidas de audio separadas, USB y MIDI para dialogar con tu DAW y tus sintetizadores. Es el complemento natural de un monosynth: mientras tu sintetizador lleva el bajo, ella lleva el ritmo.

¿Para quién? Para quien quiere una base rítmica sólida e inmediata para acompañar sus primeros sintetizadores en el estudio y en el escenario.

El Grandmother es un sintetizador analógico semi-modular firmado por Moog, que vuelve a las raíces de los modulares de la marca. Su panel con zonas de colores guía la vista como una cabina de pilotaje: ves de inmediato dónde actuar, lo que lo convierte en un compañero ideal para los recién llegados a la síntesis.

Arquitectura analógica orientada a la síntesis sustractiva, filtro Moog con un carácter muy marcado y un patchbay que te permite explorar la modulación cuando te sientas preparado, sin necesidad de un sistema modular completo. Puedes tocar nada más sacarlo de la caja y conectar cables a medida que progresas.

Incluye un arpegiador y un secuenciador para crear patrones evolutivos, así como conexiones CV, MIDI y USB para integrarlo en un setup híbrido. Su timbre es pleno, redondo y cálido, fiel a la leyenda Moog.

¿Para quién? Para el principiante con ambición que quiere un verdadero Moog evolutivo, capaz de crecer con sus conocimientos.

El Subsequent 37 moderniza el enfoque del Sub 37 retrabajando la ganancia por etapas y el Multidrive. Recuperas el calor del filtro Ladder y la capacidad de respuesta de un panel muy completo, en un formato compacto pensado tanto para el estudio como para el escenario.

Su motor 100 % analógico combina 2 osciladores de forma de onda variable, un sub-oscilador, ruido analógico y una entrada de audio externa enrutable hacia el filtro. Toca en monofónico o en parafonía a 2 notas para acordes apretados. El Multidrive recalibrado cubre todo el espectro, desde lo sedoso hasta lo saturado.

Con su teclado de 37 teclas sensible a la velocidad y al aftertouch, sus 40 botones y 74 conmutadores, su secuenciador, su arpegiador y sus 256 presets, ofrece un control directo y completo. MIDI, USB y entrada/salida de línea completan la conectividad.

¿Para quién? Para el teclista que empieza con ambición y quiere un Moog con teclado capaz de acompañarle durante mucho tiempo.

El consejo Woodbrass

No busques la máquina «que lo hace todo» para tu primer sintetizador. Mejor un instrumento simple e inspirador que enciendas con ganas cada día, que un mastodonte intimidante que acumule polvo. Empieza pequeño, aprende a fondo una sola síntesis y ve ampliando tu setup después. Nuestros asesores en tienda están ahí para orientarte según tu estilo y tu presupuesto.

El Matriarch encarna la culminación de la filosofía semi-modular de Moog. Diseñado a partir de los circuitos vintage de los módulos clásicos de la marca, reúne el ADN sonoro Moog y la comodidad de juego moderna, ideal como núcleo de estudio o pieza central de un set en directo.

En el corazón de la máquina, 4 osciladores analógicos se configuran en unísono para un muro de sonido mono, o en 4 voces parafónicas para acordes orgánicos y timbres en movimiento. Los filtros ladder estéreo y el delay analógico estéreo integrado abren un espacio sonoro amplio y profundo, desde el slapback nervioso hasta las largas colas de feedback.

El secuenciador de 256 pasos y el arpegiador transforman una idea en un patrón vivo. Su amplio patchbay (90 puntos), sus conexiones MIDI, USB y CV/Gate, y su teclado de 49 teclas lo convierten en un hub de animación para setups híbridos.

¿Para quién? Para el apasionado motivado dispuesto a invertir en una máquina que nunca le limitará, ni siquiera tras años de práctica.

Con la «Rev4», Sequential firma un homenaje cuidadoso al Prophet-5 original reuniendo, en un solo instrumento, el alma sonora de las tres revisiones históricas. Los VCO auténticos y los filtros analógicos a elegir recrean el grano muscular y la respuesta dinámica que marcaron la historia de los polys analógicos.

Es un polifónico analógico de 5 voces con síntesis sustractiva: dos osciladores por voz, hard sync, filtro pasa-bajos resonante de 4 polos. Su famoso botón Vintage dosifica el carácter, desde la estabilidad moderna hasta la inestabilidad orgánica de las máquinas de época. Su ergonomía clara sigue siendo accesible, aunque su riqueza seducirá sobre todo a los oídos más expertos.

Teclado Fatar de 61 notas con velocidad y aftertouch, 400 presets, MIDI/USB, audio y CV/Gate: todo está pensado para el directo, el estudio y la creación de bandas sonoras.

¿Para quién? Para quien tiene una visión a largo plazo y quiere hacerse con un instrumento de excepción para toda la vida.

Los distintos tipos de síntesis

La síntesis engloba el conjunto de técnicas que permiten a un sintetizador generar sonido. La elección entre analógico y digital no cambia nada en los fundamentos teóricos: son los mismos principios, aplicados de manera diferente. Aquí están las grandes familias, de la más accesible a la más especializada.

La síntesis sustractiva

Es la más antigua y, con diferencia, la mejor para empezar. El principio: partes de un sonido rico en armónicos y luego eliminas («sustraes») lo que no quieres con un filtro. Surgida en los años 60, en su apogeo en los 70, vuelve con fuerza desde los 90 gracias a su uso masivo en la música electrónica. La mayoría de los sintetizadores de nuestra selección se basan en ella.

La síntesis FM y el sampler

En los años 80, la síntesis FM (modulación de frecuencia) alcanzó un éxito enorme con el DX7. Su principio es radicalmente diferente: una frecuencia modula a otra, creando timbres metálicos y brillantes. Luego llegó la síntesis por muestras, que en realidad no es una síntesis en sentido estricto, ya que parte de un sonido preexistente (el sample) para retrabajarlo. Dos enfoques más exigentes de dominar cuando se empieza.

Aditiva, tabla de ondas, modelado y granular

La síntesis aditiva construye un sonido superponiendo ondas sinusoidales. La síntesis de tabla de ondas recorre una serie de formas de onda para crear timbres en movimiento. El modelado analógico simula digitalmente, mediante DSP, el comportamiento de los circuitos de antaño: es lo que hacen el SH-01A o el JU-06A. Por último, la síntesis granular combina micro-muestras de pocos milisegundos para crear texturas experimentales. Caminos que explorar más adelante, una vez dominada la sustractiva.

Las bases de la síntesis sustractiva

Como por aquí es por donde hay que empezar, aquí tienes los cinco módulos clave. Entiéndelos y sabrás leer cualquier sintetizador sustractivo.

1. El oscilador (VCO)

El VCO (Voltage Controlled Oscillator) genera la forma de onda de partida, la que determina el timbre. Cuatro formas básicas aparecen siempre: la sinusoide (sonido puro, cercano a la flauta), el cuadrado (hueco, tipo clarinete), el triángulo (más suave, tipo oboe) y la sierra (rica y metálica). A partir de mediados de los 80, un microprocesador sustituyó al oscilador eléctrico para mayor precisión y polifonía.

2. El filtro (VCF)

El VCF (Voltage Controlled Filter) esculpe el sonido eliminando frecuencias. El pasa-bajos conserva los graves y corta los agudos (el más utilizado), el pasa-altos hace lo contrario, el pasa-banda solo deja pasar una franja y el rechaza-banda elimina una zona precisa. Dos parámetros son los reyes: la frecuencia de corte (Cutoff), que decide dónde actúa el filtro, y la resonancia, que amplifica el sonido alrededor de esa frecuencia hasta llegar a veces a la auto-oscilación. Aquí es donde se define gran parte del carácter de un sintetizador.

3. El amplificador (VCA) y la envolvente

El VCA (Voltage Controlled Amplifier) gestiona el volumen del sonido en el tiempo, controlado por un generador de envolvente. Esta evolución se divide en cuatro segmentos: el ADSR. El Attack es el tiempo de subida, el Decay la bajada, el Sustain el nivel de mantenimiento mientras sostienes la nota y el Release el tiempo de extinción cuando la sueltas. Un sonido percusivo tiene un ataque rápido y un release corto; un pad, al revés.

4. El LFO y el generador de ruido

El LFO (Low Frequency Oscillator) es un oscilador muy lento (de 0,1 a 20 Hz) que no se escucha directamente, pero sirve para modular otros parámetros: crea el vibrato, el trémolo o los barridos de filtro. El generador de ruido (Noise) produce ruido blanco o rosa, útil para percusiones, texturas de viento o efectos. Con estos cinco bloques, tienes toda la lógica de un sintetizador sustractivo.

FAQ – Cómo elegir bien tu primer sintetizador

¿Qué sintetizador elegir cuando se empieza?

Para un auténtico principiante, apunta a una interfaz clara con síntesis sustractiva, donde cada ajuste se escucha de inmediato. Un monosynth semi-modular como el Korg MS-20 mini o el Behringer Crave es ideal: aprendes tocando. La ausencia de presets te obliga a entender el sonido en lugar de simplemente usarlo.

¿Hay que elegir un sintetizador analógico o digital para empezar?

Ambos son excelentes opciones. El analógico ofrece un grano orgánico y cálido. El digital, o el modelado analógico como en el Roland SH-01A, suele ofrecer más funciones con un presupuesto contenido. Lo importante no es la tecnología, sino el placer que sientes al tocar el instrumento.

¿Monofónico o polifónico: qué elegir?

Un sintetizador monofónico toca una nota a la vez: perfecto para bajos y leads en techno o electro. Un polifónico permite acordes y capas, ideal para el pop o la synthwave. Solo tienes que preguntarte qué tipo de música quieres hacer primero.

¿Un sintetizador semi-modular es demasiado complicado para empezar?

Para nada. Un semi-modular como el Moog Grandmother funciona nada más sacarlo de la caja, sin conectar nada. El patchbay está ahí cuando quieras explorar más. Es incluso una manera excelente de entender cómo fluye el sonido entre los módulos, a tu propio ritmo.

¿Qué presupuesto prever para un primer sintetizador?

Hay excelentes primeros sintetizadores desde presupuestos modestos, especialmente entre los semi-modulares compactos y los módulos de reedición. No hace falta apuntar de entrada a la gama alta: mejor un instrumento simple e inspirador que uses cada día. Irás ampliando tu setup después, según tus ganas.

¿Cómo progresar después de tu primer sintetizador?

Una vez que tengas tu máquina entre manos, márcate un objetivo sencillo: reproducir un sonido que te guste. Un bajo de Daft Punk, un lead de The Weeknd, un pad al estilo Tycho. Intentando imitar, progresas diez veces más rápido que girando los potenciómetros al azar.

Piensa también en conectar tu sintetizador a tu ordenador mediante MIDI o USB. Podrás grabar tus ideas en tu software de música, arreglarlas y construir canciones de verdad. Ahí es donde tu primer sintetizador revela todo su potencial: se convierte en el punto de partida de un universo sonoro que solo te pertenece a ti.

Para terminar

Elegir qué sintetizador comprar para empezar no tiene nada de ciencia exacta. El mejor primer sintetizador es el que te dan ganas de sentarte y tocar. Prioriza una interfaz clara, una síntesis sustractiva para entender las bases, y un formato adaptado a tu vida como músico. Lo demás vendrá de forma natural, a medida que vayas haciendo patches y componiendo. Y cuando estés listo para dar un paso más, hacia el poly analógico, el modular o la workstation, ese primer instrumento ya te habrá enseñado todo. La síntesis es un viaje: solo te queda encender la máquina.

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